6 jul 2013

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- Carta para los monstruos que duermen conmigo en mi cama:

Al final has ganado la guerra habiendo perdido todas las batallas. Y yo lo sabía y no sabía. Y qué. Hablábamos de exploradores y de hallazgos. Venía Frida diciéndome "que te miren como si fueras mágica". Pero tú siempre me mirabas como si me fuera a romper. Como si me fueras a romper. Era yo quien te miraba como si fueras mágico. Porque eres mágico. Eres todas las cajas de tiritas que nadie nunca me regaló pero luego todas las heridas que siempre me hicieron. No puedo no acordarme de ti, de que te habría dado todos los besos que tuviste miedo de darme, de que no puede desaparecer esa magia porque aprendí de ella que sólo se transforma.  No sé en qué momento se enamoró la luz de ti, pero nunca vi nada como la forma en que te besaba en aquella habitación a oscuras. Y voy a echar tanto de menos todos los besos que nunca te di en los párpados, los abrazos que te di y los que nunca me atreví a darte, todas las formas en las que me has enseñado a sonreír y que ahora siento que son sólo tuyas. Voy a echarte tanto de menos.
Y es cierto que las luces se apagan, pero no fuimos luz sino estrella. A mí me hiciste sentir como una estrella. Y no me hables de fugacidad como si alguna vez hubieras tenido en mente otra cosa. Como si no hubieras venido a verme con las maletas hechas antes de saber siquiera el destino. Podemos coger tantos trenes como me pidas, me dijiste. Pero yo lo que quería era coger tantos trenes como me pidieras tú.


- Carta para los monstruos que duermen debajo de mi cama:

No puedes seguir intentando que los puentes se sostengan de un solo lado, pequeña. Y te llamo pequeña porque necesito que sepas lo grande que eres. No dejes de sonreír ni de llorar porque algún imbécil te lo pida. Y recuerda que todas esas personas son imbéciles. Tú misma eres imbécil. Pero eso está bien. Está bien porque puedes ser quien tú quieras ser. "Deja que crezca el amor", ¿recuerdas? Escribe en tu piel. Será tu cicatriz más bonita. Sal de la cama sólo cuando quieras salir de la cama y no porque sea lo que el mundo espera que hagas. Sálvate a ti misma antes de pensar siquiera en intentar salvar a cualquier otra persona. No te ates piedras a las muñecas antes de ir a dormir, porque eso ya lo hacen los demás por ti. Los peces que invadieron tu pecera son los que han muerto, no tú. Tú sigues aquí y estás viva. Y si duele es porque estás viva. Y si no duele es porque nunca estuviste viva. Él no te echa de menos. Abrázalo. Abrázate. 
El puente eres tú.