27 nov 2014

Para creer en el amor tendría que dejar de creer en ti.
No escondías los agujeros del corazón y flotabas en el agua aunque las piedras pesaran más que tú.
Eras líneas discontinuas en la piel continuas paralelas trazadas sobre un mapa político.
Sangrabas y lo manchabas todo de blanco y ellos se enfadaban porque las flores no sangran.
Sabías qué dirección coger para llegar a casa.
No odiabas el roce de tu piel y guardabas en un baúl todos los "te quiero".
No dormías abrazando dinamita.
Tenías la mirada llena de aviones.
Viajabas con los ojos cerrados.
Te quedabas sin aliento.
Eras una niña. Una mujer.
Me gustabas más cuando odiarte no era fácil.
Creías. Creías en los hospitales azules, las puertas, los pájaros, los puentes. Las palabras.
Había jaulas y fuegos artificiales y paraguas rotos en los cementerios.
Te confundía con una flor.
Ardías. Había fuego y ardías y todos querían arder contigo.
No había cárceles, bocas, puños, dientes.
Callar era una forma menos de silencio.
Decidiste escribir morir vivir mancharte marcharte escribir en pasado esta carta en presente.
Ojalá dejes de ser lo que no eres.
Tengo tinta en los pulmones las manos las pupilas. Soy la tinta. Soy.
Voy a quemar el cinturón de seguridad.
He dejado de creer en ti. Justo en este instante.

2 nov 2014

"A Oliveira le fascinaban las sinrazones de la Maga, su tranquilo desprecio por los cálculos más elementales. Lo que para él había sido análisis de probabilidades, elección o simplemente confianza
 en la rabdomancia ambulatoria, se volvía para ella simple fatalidad. "¿Y si no me hubieras encontrado?", le preguntaba. "No sé, ya ves que estás aquí..." Inexplicablemente la respuesta invalidaba la pregunta, mostraba sus adocenados resortes lógicos. Después de eso Oliveira se sentía más capaz de luchar contra sus prejuicios bibliotecarios, y paradójicamente la Maga se rebelaba contra su desprecio hacia los conocimientos escolares. Así andaban, Punch and Judy, atrayéndose y rechazándose como hace falta si no se quiere que el amor termine en cromo o en romanza sin palabras. Pero el amor, esa palabra...”
- Rayuela, Julio Cortázar.

“Es imposible salvar a los domingos de la literatura.”
- Marwan.

quiero
que el cielo nos explique
cómo aprender sin equivocarnos
que la lluvia haga crecer
flores en cada alcantarilla
que cambie tu punto de risa

hay miradas llenas de
silencios llenos de
sonidos que sólo dicen
libertad.

lista de cosas por hacer:
quedarme a vivir en una caja de sorpresas
dormir en un diccionario de antónimos
y sinónimos
pintar mi colección de conchas
del sonido de las olas
chocando contra la orilla del mar.
me regalas
el mar
dices que es el lugar
más parecido a la poesía
que conoces
cuentas cuento cuentan
¿las personas cuentan como lugares?
dices que no
no tengo más preguntas
traed 
-si queréis-
el velero.
tengo los bolsillos llenos
de respuestas
que no pesan.

leo el periódico
acompañada de un café
y sonrío:
ya no se escuchan
los bombardeos.
en la primera página dicen
que la poesía
viene
para quedarse.