30 may 2014

eres la primera vez que respiro al despertarme del coma.

se me llenan los pulmones
de todo lo que creía haber perdido
para siempre.
empezando
por mí,
terminando
por mi risa.

hay días
en los que quisiera prestarte
todos los libros que he leído
desde que nos nublamos,
presentarte a todos los personajes,
que subrayes las mismas frases
que yo 
en cada poema,
pero en un color distinto.

apenas he abierto los ojos
y tu voz me recuerda
que sumar cicatrices es
restar cajas de lágrimas.

¿cómo iba a imaginar que mi alma podría ensancharse tanto?

el amor debería bastar.
pero me convences, cada vez que respiras,
de que el amor, en realidad, 
basta.

¿sabes qué haría
si no tuviera miedo? 
escribir.
si no tuviera miedo
dejaría de quererte como te quiero.

por ser epíteto, 
por ser transparente,
por ser equilibrio,
por ser el invierno que le falta
al invierno.

a veces,
cuando digo que al mundo
le hace falta menos gente
y más poesía,
lo que quiero decir
es que al mundo
le sobra la gente
y le faltas tú.

4 may 2014

a veces
echar de menos
se parece a
tener las manos tan vacías
que no te cabe nada más en ellas
y yo ya no sé
si tengo las manos
vacías de ti
o de mí misma.

hablamos de las despedidas
en las estaciones,
en los aeropuertos;
y nadie recuerda las despedidas
en los colchones.

hablamos de otra cosa.
hablo de tener que volver
a casa
a la mañana siguiente
dejando el corazón
en tu cama.
hablo de esas despedidas
porque son las que recuerdo
cada vez que pienso en ti.

solías decir que mis pulmones
olían a flores
y ayer
me regalaron
un ramo de rosas
y te juro
que todas olían
a mis pulmones.
y sonreí.

volverás a verme
y desearás que no haya cambiado nada,
que siga siendo exactamente la misma;
y será así
excepto contigo.

no he desaprendido a quererte
porque jamás te vas a atrever a enseñarme.
aún elijo el camino más largo para volver a casa.

he escrito un poema con tus ojos
para no olvidar
todo lo que quieres que recuerde
de ti:

"yo tan solo y tú tan loca.
yo tan capullo, tan arrogante
tú tan sonriendo con los ojos
pero nunca con la boca.
el espejo me devuelve
un reflejo vacío
de mí mismo
pero lleno de miedo.
no espero nada.
mi brújula sólo señala
cuerpos desnudos,
vacíos.
me asusta que tengáis algo que ofrecerme.
aquí se grita para adentro,
gana el calor de cualquier falda
pierde quien llega a la meta
antes de que se escuche mi voz
pidiendo auxilio.

aquí no se olvida nada.
la realidad es nuestra vía de escape."

he escrito un poema con mis manos
para recordar
todo lo que quieres que olvide
de ti:

no escribo para que vuelvas,
escribo para marcharme.
escribo para mancharme.

16 abr 2014

Si tuviera que describirte de alguna manera, ya no rompería a llorar. Diría que eres la diferencia entre alguien que dice “voy a buscarte” y esa misma persona diciendo “voy a encontrarte”. Diría que ahora me siento como todas esas palabras que siempre me ha gustado escribir en mayúsculas, pero escritas en minúsculas.
Nunca hemos recorrido ningún camino juntos, tú y yo. Ibas siempre en la carretera paralela. Quizás por eso dejé de creer en el olvido en el instante en el que dejé de creer en ti.




Conozco bien la historia del rayo que te parte los huesos y te deja en la mitad del patio. Lo vi desde lejos y te estoy cuidando desde aquí porque en ninguna de nuestras llamadas me confesaste que era yo quien necesitaba el botiquín de emergencias. Estoy regando los recuerdos que compartimos y se están haciendo cada vez más pequeños. Hoy ha venido el médico a verlos y se ha marchado con esa mirada de “lo siento. Ojalá pudiera hacer algo más”. Pero yo sé que esos recuerdos no pueden morir. Los estoy regando porque ya están muertos.