16 abr 2014

Si tuviera que describirte de alguna manera, ya no rompería a llorar. Diría que eres la diferencia entre alguien que dice “voy a buscarte” y esa misma persona diciendo “voy a encontrarte”. Diría que ahora me siento como todas esas palabras que siempre me ha gustado escribir en mayúsculas, pero escritas en minúsculas.
Nunca hemos recorrido ningún camino juntos, tú y yo. Ibas siempre en la carretera paralela. Quizás por eso dejé de creer en el olvido en el instante en el que dejé de creer en ti.




Conozco bien la historia del rayo que te parte los huesos y te deja en la mitad del patio. Lo vi desde lejos y te estoy cuidando desde aquí porque en ninguna de nuestras llamadas me confesaste que era yo quien necesitaba el botiquín de emergencias. Estoy regando los recuerdos que compartimos y se están haciendo cada vez más pequeños. Hoy ha venido el médico a verlos y se ha marchado con esa mirada de “lo siento. Ojalá pudiera hacer algo más”. Pero yo sé que esos recuerdos no pueden morir. Los estoy regando porque ya están muertos.

3 feb 2014

Como las canciones que te ponen tiritas en el alma y después te la destrozan a golpes. O viceversa.  No tengo en las manos más que heridas. Y me dices que hoy es domingo como si el calendario alguna vez se hubiese atrevido a asomarse a este colchón. Llevo mi vestido de flores y miro por la ventana pensando cuántas personas habrán muerto sin enamorarse, porque ya sé cuántas personas se han enamorado sin morir. Y me gustaría ir a verte y recitarte la lista de cosas que nunca te dije, porque ya me la he aprendido de memoria. Me gustaría ir a verte y enfadarme una vez más contigo porque me miras los labios en lugar de besarme. Sólo espero que sepas que yo nunca te elegí. Ni siquiera te elegiría ahora. Porque en el fondo los dos sabemos que somos esa maleta que se pierde en un aeropuerto y su dueño no se da cuenta de que ha desaparecido. Como todas las ciudades que hemos visitado en las que no te he visto dormir, y las promesas muertas. Porque sabes que los viajes son distintos cuando tienes la certeza de que vas a volver. Y ahora intento pasar las noches fuera y me mantienen despierta sacándome a bailar. A veces ya no estás en mi cabeza. No puedo dejar de decirte que tu alegría se mide en mis tristezas, sin el viceversa. Ojalá quisiera hacerte daño. Porque ya he estado aquí antes y no sé si puedo volver. Pero aún soy la chica de las flores en el corazón. Tampoco ahora llevo paraguas y sigo saltando en los charcos en lugar de irme a dormir. Llorar es mi forma de preguntarte si esta vez te vas a quedar. Cuando atravieso la ciudad andando y nos cruzamos siempre finjo no verte, pero me paras y ya no sé si hay diferencias entre la gente que me puso tiritas en el corazón y la que me lo hizo pequeño a golpes.

8 ene 2014

me pone triste
saber todo lo que nunca
sabré de ti
y en mis tripas
ellos aún se quieren
y los aviones existen porque existes

esta mañana he cogido
mi barra de labios
para pintar en el espejo
“las únicas heridas
que me duelen son
las que me hice
a mí misma”
porque yo nunca
te he escrito nada
son mis heridas las que te escriben este poema
son mis heridas las que te han escrito cada poema
las que dicen que te odian cada vez que te escriben
las que piensan que ojalá supieran odiarte

he aprendido a vivir sin oxígeno
desde que sé dónde encontrar tus brazos
y tus manos

en este mismo diario
escribí
“a veces sólo existo cuando me tocas”
y tenía miedo
a que me tocases
a que no me tocases
nunca más

aún tengo los versos de ángel
escritos en la piel
pero existen mis manos
y mis brazos


debo de estar en alguna parte
pero no sé dónde
porque de repente todo
son carteles luminosos con tu nombre
y siento que ésta es la única forma
que tiene el mundo
de recordarme
que estoy viva.