Ya sólo puedo dormir en tu cama. Ya sólo quiero dormir en tu cama.
¿Qué vas a hacer cuando ya no te quede ningún lugar en el que esconderte? No vine a buscarte sino a encontrarte. Pero, si te pierdo, quiero que al menos me recuerdes porque nunca nadie te perdió de esta manera.
Nunca nadie se dejó caer de esta forma en las páginas de Benedetti ni se abrazó tan fuerte a Corazón coraza. Y si mentías espero que sepas que, cuando lo hacías, la verdad eras tú.
Y yo no puedo contigo. No puedo contigo huyendo. No puedo contigo huyendo a pesar de que sabes que no quiero que lo hagas. Y cada palabra que no me dices es un monstruo que se queda a dormir debajo de mi cama. Cada palabra que sí pronuncias es un monstruo que se queda a dormir conmigo en mi propia cama.
Pero lo que me exprime el corazón no es que actúes como un cobarde sino que no estés siendo el Valiente que sé que eres.
No hace falta que vengas a buscarme. Me conformo con que te dejes encontrar.
De nada sirve saber volar si jamás te atreves a abrir las alas.