Todas las ciudades del mundo se llamaban como tú y todos los océanos estaban llenos de mis lágrimas. No podemos parar de crecer y eso nos está haciendo cada vez más pequeños. ¿Crees que dejaremos de existir? Yo sólo creo en las hadas. Y en tu sonrisa. Siempre en tu sonrisa. ¿Por qué si no seguiría sonriendo?