22 sept 2013

"que sea cierto el jamás"

Siempre he tocado tu alma con las manos limpias y sabes (incluso mejor que yo) que no voy a poder perdonarte nunca. Porque aquí hay heridas más grandes que yo, que aparecen siempre en forma de tirita, sonriendo y gritando tu nombre. También sabes (no tan bien como yo) que podré perdonarme algún día sólo porque voy a seguir reivindicando mi derecho a utilizar todas tus salidas de emergencia sin tener que pedirte disculpas.
Estará lloviendo y yo llevaré vestido y medias como siempre y habré olvidado el paraguas porque estará tu voz gritando "qué importa que se te moje el pelo si ya tienes los pulmones encharcados" cada segundo en mi cabeza.
Daré vueltas en la cama y ya no pensaré qué pasaría si fueras tú la sonrisa de al lado, porque sabes (aunque no tan bien como yo) que los caminos de ida y vuelta son sólo el mismo recorrido en direcciones distintas.
Pero no lloraré pidiéndote "no lo digas si no lo sientes" sólo para que me seques las lágrimas a besos. Ya no. Serás como las instrucciones de Julio pero para saber cómo deshacer los malditos nudos en la garganta. Las que nunca funcionan.
Dejará de llover y yo estaré viendo el mundo a través de la cristalera de la cocina, recordando el día que apareciste, con los cascos puestos y las manos vacías, con la terrible certeza de que nunca nadie había tenido tanto que ofrecerme, de que nunca nadie me había ofrecido tan poco. Con tu mirada de "no quiero romperte", la que iba seguida de mi mirada de "ambos sabemos que lo vas a hacer".
Así que no dejes de hablar de trenes como si alguna vez hubieras montado en uno eligiendo tú mismo el destino o de estaciones como si todas las que te vieron llegar te hubiesen visto marchar con todos tus relojes sincronizados. No dejes nunca de viajar pensando que no necesitas una maleta con algo más que palabras, pero recuerda que, para algunas personas, las palabras significan. Y eso jamás te dará el derecho a dormir con flores sin deshacer una maldita cama.
No me digas jamás que vas a venir a casa como si no hubieras estado nunca o como si ésta no fuera también tu casa. Como si no te hubieras ensuciado las manos y el alma construyendo este estúpido refugio.



Echaré de menos tu respiración como una simple extensión de la mía, sin el viceversa. Como las cosas que nunca necesité tener para saber que me empaparían el alma. Como tus labios en mis párpados y tus manos en mis muslos. La estúpida sensación de que falta el aire precisamente porque un gramo ya sería un exceso.
Ya sabes que las minúsculas no han sido suficientes y tienes arena en los bolsillos y yo los ojos llenos de lágrimas porque nunca aprendiste a conjugar nuestro verbo y sigues culpando a mi habitación llena de plantas. ¿Alguna vez has visto un globo vacío explotar? Cómprate un espejo y dile algo que aún no me hayas dicho a mí. Pero no vuelvas. No vuelvas nunca porque jamás voy a creer en tus palabras como creo en ti y ahora tienes los ojos llenos de lágrimas porque has vaciado de magia mis bolsillos. No vuelvas porque sé que me dirás que aún piensas que 'adiós' es la palabra más triste del mundo, como si tuvieras un cementerio dentro. No vuelvas porque tendré que recordarte que el cementerio eres tú.